24 de Abril de 2004
Queridísimos Amigos,
He leído en algún lugar que uno no puede ir al Africa y volver siendo la misma persona que antes de ir. ¡Me temo que esto es verdad!
He viajado por India, Nepal, Egipto, América del Sur y nunca me sentí tan desorientada como en Africa. Todo es diferente el cielo (tanto durante el día como durante la noche), la vegetación (evidentemente), la calidad del aire (puro, sin polución), la temperatura (también, evidentemente) y hasta un olor especial que tiene la tierra Además están los valores básicos de la vida, que son tan diferentes a los que tenemos en nuestros países sobre desarrollados
Como Jean había estado caminando por Malawi hacía ya 2 meses, él había preparado un itinerario especial para nuestras pequeñas vacaciones. Excepto por los quehaceres indispensables como ir al banco, Internet, etc., esquivábamos las grandes ciudades y los grandes hoteles. Usábamos el transporte público: con tarifa única para todos ellos, sea bus común, minibus o camioneta pickup, donde uno viaja en la caja. Las calles son angostas y sin banquina y los conductores tienen el pie bastante pesado ¡Gracias a Dios por las bocinas que permiten a los numerosos peatones poder hacerse a un lado a tiempo para evitar colisiones!
Vimos plantaciones de árboles de caucho, con tubitos clavados donde se le colgaban pequeños contenedores para colectar el precioso caucho. ¡¡¡Al principio no se parece en nada a los neumáticos de nuestros coches!!! Vimos muchas flores y vegetación pese a que la temporada de lluvias fue débil este año. Debido a la falta de lluvias, escuchamos que iba a haber una cosecha escasa, es más los tallos de los maíces (la base de la comida en Malawi) son amarillos y tienen casi ninguna o ninguna espiga.
Absolutamente algo para ver: ¡El lago Malawi! Una extensión inmensa de agua suave de increíble pureza. Allí hicimos un crucero de 2 días en el Ilala, un barco que transporta gente en el Lago Malawi hace 50 años. El barco es un transporte indispensable para algunos Malawis porque no es posible acceder a varias de las aldeas por caminos. El crucero fue una experiencia extraordinaria. Me sentí como en una película... observando gente vestida con muchos colores embarcando y desembarcando cargando sus compras o pertenencias desde racimos de bananas hasta muebles ¡Era multicolor, animado e increíblemente exótico!
¡Pero la mayor riqueza de Malawi son los mismos Malawis! Son hermosos con sus devastadoras sonrisas y además son tan bondadosos y cordiales
Desafortunadamente, los Malawi están reduciendo su calidad de vida... varias desgracias afectan su vida, entre ellas el deterioro de su economía y el SIDA son responsables de una importante devastación. Vimos muy poca gente mayor durante nuestra estadía, y los huérfanos son muy numerosos.
Sin embargo, hay un lado positivo en varios aspectos. En el Resort de playa Kande, nos encontramos con una mujer alemana, Sandra Verbaan quien estableció un orfanato con 30 lugares construído en el pueblo de Kande. Como el pueblo tiene alrededor de 100 huérfanos, ella se prometió a sí misma que iba a agrandar el edificio apenas éste se termine de construir para que no quede ningún huérfano sin techo en Kande. Pueden escribirle a Sandra para enviarle su apoyo moral, financiero u otro.
En la Bahía Monkey, nos encontramos con una australiana de origen alemán, Birgit Albers, quien pensó un proyecto impresionante La educación primaria es gratis en Malawi pero para asistir al secundario se debe pagar algunos canones. El pago es mínimo para nosotros pero imposible de pagar para muchísimos huerfanos. Por lo que Birgit comenzó a hacer una tarjeta descriptiva con foto, de cada huérfano que exprese su interés. Una vez al año, ella va a Australia, a Tasmania para ser más precisa, organiza una gran cena Africana con un costo de $50 por comensal, distribuye las tarjetas de los jóvenes huérfanos de Malawi e invita gente para que sponsoreen los estudios de uno de los jóvenes. Luego, al regresar a la Bahía Monkey, le pide al joven o la joven que le escriba a su sponsor personalmente para que los 2 (el/la joven y su sponsor) estén comunicados directamente. El proyecto funciona maravillosamente bien. De esta manera los invito nuevamente a escribirle a Birgit y ofrecer su ayuda o por que no, hacer de sponsor de un joven africano y darle así una oportunidad para salir del estancamiento.
Luego de nuestro crucero en el Ilala, estuvimos 4 días en el paraíso en un Resort de Playa, el Baobab, donde Henry Shamu y su mujer Mary se aseguraron que estemos felices y confortables. Como Henry y Mary son Malawis, pudimos aprovechar conversaciones muy enriquecedoras mientras nos relajábamos en un escenario encantador y mientras apreciábamos las visitas del joven Peter. Peter es el nieto de 4 meses de Mary y Henry.
Por más que esta newsletter es bastante larga ya, debo contarles sobre la misión de Mua. Fundada hace más de 100 años, le debe su pequeño crecimiento a la llegada del padre Claude Boucher, un canadiense de Montreal, quien llegó allí hace 28 años. Siendo él un artista rápidamente desarrollo su talento para esculpir y dibujar a los Malawis. El primer edificio construido fue un taller para escultura que le permite a la gente ejercitar su talento y tener una entrada de dinero. La misión creció y fue construyendo más edificios Hoy hasta se puede encontrar un hospital bastante impresionante, aunque todavía bastante distinto a nuestros tan esterilizados hospitales, una iglesia, un pequeño zoo y el más asombroso museo que jamás he visto. Ver este museo justifica el viaje a Malawi, su tema es: ¡Las Máscaras!
Sin embargo, hay otros atractivos y proyectos en Mua... ¡el padre Claudio es muy activo! Casi han terminado la construcción de un complejo para alojar visitas, cuyo concepto se relaciona con lo africano y Malawi a través de, nuevamente, las máscaras También, han comenzado a erigir una biblioteca para guardar una multitud de manuscritos y otros documentos acumulados por el padre Claudio. Serge St- Arneault, otro padre también de Canadá va a encargarse de esta biblioteca.
Una última cosa: ¡Malawi es limpia...limpia...limpia! La gente es limpia, los niños son tan lindos que te da ganas de abrazarlos y las casas con sus jardines, los caminos y hasta las grandes ciudades son limpias, lo que marca un asombroso contraste con la mugre del fin del invierno en Montreal.
Hasta la próxima...
Luce
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